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Las bodegas de la provincia de Granada se han casi cuadruplicado en tan sólo cinco años, al pasar de 22 a 82, y han incorporado las tecnologías más vanguardistas con el fin de conseguir la Denominación de Origen (DO), que ya caracteriza a seis vinos andaluces, y conquistar nuevos mercados internacionales.
Así lo ha asegurado hoy en declaraciones a Efe el presidente de la Asociación de Bodegueros ‘Vinos de Calidad de Granada‘, Francisco Javier Rodríguez, uno de los anfitriones de las ‘I Jornadas Divulgativas de Los Vinos de Granada’, organizadas por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos en la localidad de Jun.
La cita, que reúne a bodegueros, enólogos, comercializadores y agricultores, pretende crear un espacio de reflexión sobre la pujante actividad vitivinícola en la provincia, que cuenta con 5.000 hectáreas de viñedos, y la transición del nuevo marco comunitario, en el que se pretende evitar los excedentes y hacer del vino un sector competitivo en el mercado mundial.
Los bodegueros han coincidido en que la manera de hacer a los vinos de Granada más competitivos es adoptar las nuevas técnicas en los cultivos y en las bodegas, y en este sentido, el enólogo Antonio López ha destacado que la nueva viticultura granadina comenzó hace poco mas de 10 años con el uso del acero inoxidable en la elaboración de vinos.
Las bodegas ya han incorporado también el control de temperatura en fermentación por equipos de frío, adecuados parques de barricas y acondicionamientos con controles de temperatura y humedad, todo ello para ‘obtener una uva de calidad, y después, un buen vino’.
Las nuevas técnicas permiten también controlar el proceso de producción obteniendo informaciones exactas, tanto de lo que se ha hecho bien para poder repetirlo, como lo que se ha hecho mal para evitarlo.
El enólogo ha vaticinado que las bodegas experimentarán otro periodo de reconversión cuando la Organización Internacional del Vino apruebe la utilización de máquinas que permitan reducir los niveles de alcohol en el vino, una situación que se ha visto motivada por el cambio climático.
A juicio del presidente de Bodegran, José Prados, los nuevos métodos han logrado en gran medida superar ‘125 años de lapsus’, después de la filoxera que hizo desaparecer más de 23.000 hectáreas de viñedo con una alta capacidad productiva en la provincia granadina y que llevó al hundimiento de la industria de producción vinícola.
‘La provincia de Granada cuenta con tradición del vino desde la época de los fenicios’, según Prados, quien ha recordado que la elaboración de este producto no se suspendió ni siquiera en la época de la dominación árabe.
A pesar de tener similitudes con el resto de los caldos de la comunidad autónoma, los vinos de Granada son ‘insuficientemente conocidos’, según ha asegurado el Secretario General de UPA-Andalucía, Agustín Rodríguez.
‘Los vinos de Granada están a la vanguardia de calidad de los vinos de España, como muestran los premios nacionales e internacionales que han recaído sobre ellos’, según Rodríguez, quien ha hecho un llamamiento a los restauradores para contribuir a la promoción de los caldos de la provincia.
En la misma línea se ha pronunciado el nuevo consejero de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Martín Soler, quien asegura que la Junta, la Diputación provincial y el Ayuntamiento, junto a los bodegueros, trabajarán por ‘promocionar la calidad y el diseño’ para posicionarse en los mercados.
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El cambio climático favorece el vino de calidad en las tres zonas vitivinícolas de Granada, las más altas de Europa, que aspiran a una Denominación de Origen propia
Mientras el vino se calienta en la mayoría de España y bodegueros como los Torres adquieren viñedos a los pies de los Pirineos, a una altura de 850 metros, en busca de una óptima maduración de la uva frente al cambio climático, en Granada, la zona vitivinícola más alta del continente europeo, un puñado de empresarios ha recuperado en Andalucía la tradición de los vinos tintos de calidad. Al abrigo de Sierra Nevada y acariciadas por las brumas del Mediterráneo, las vides granadinas situadas a más de mil metros de altitud, alcanzan una singular maduración en unas vendimias que se prolongan hasta Todos los Santos y, en algunos casos, junto a la aparición de los primeros copos de nieve.
Con el impulso de una reciente inversión empresarial, que levanta bodegas también con el objetivo de convertirlas en destino de turismo enológico, incluyendo spas de vinoterapia, como en el caso de Señorío de Nevada; las tres zonas vitivinícolas que componen Granada se han unido con la meta común de lograr la denominación de origen (D. O.) Vinos de Granada. De momento, y como primer paso, la Junta de Andalucía está a punto de concederles la calificación Vinos de Calidad Producidos en Región Determinada (Vcprd). Al descubrimiento de los vinos de Granada fuera de Andalucía también contribuye la comercialización de AlterVinos, que ya los ha empezado a introducir en Barcelona y Madrid y que también los distribuirá por el País Vasco, además de disponer de una tienda online de vinos que vende a toda Europa.
Tres regiones:
Contraviesa-Alpujarra. La zona del Vino de la Tierra Contraviesa-Alpujarra tiene la singularidad de producir la variedad vigiriega, oriunda de Granada. Sirve para hacer vinos jóvenes y a fermentar en barrica, así como para un emergente espumoso de Barranco Oscuro, donde aplican al caldo un jarabe a base de uva vijiriega sobremadurada para aportar la suficiente levadura. Del trabajo de Francisco Javier Molina, enólogo de los Vinos Marqués de la Contraviesa, de la finca Cuatro Vientos de Murtas, en la sierra intermedia entre el Mediterráneo y Sierra Nevada, son mudos testigos el Mulhacén, que con sus 3.482 metros es la montaña más alta de la Península Ibérica, y el Veleta (3.392 metros). Las brumas mediterráneas aportan a las vides humedad en verano, mientras en invierno es la proximidad de la nieve la que se encarga del aporte hídrico en una zona de extremo secano. La producción de esta finca de la Contraviesa-Alpujarra es en la actualidad de cien mil botellas, aunque la bodega tiene un aforo para 300.000.
Valle de Lecrín
Suroeste. Señorío de Nevada, en el Valle de Lecrín, es un ejemplo de apuesta empresarial. En el pago está en construcción un centro de convenciones y un hotel de turismo enológico con spa y tratamientos de vinoterapia. Su gerente, Antonio Gimeno, señala que el poder de atracción turística de Granada aconseja esta oferta en la línea de los chateau franceses, lo que ha movilizado una inversión de 4,5 millones de euros.
El proyecto incluye la creación de una gama de productos cosméticos de la marca Señorío de Nevada. El pago tiene 21 hectáreas de antiguo olivar, donde se acaba de vendimiar merlot, shyra, tempranillo y cavernet sauvignon.
Norte
La Bodega Pago de Almaraes, en Benalúa, se inauguró en 2005 y es otro de los destinos turÌsticos emergentes, merced a su arquitectura y complejo de enoturismo. Comercializa Mencal(blanco) y Memento (crianza). En el municipio de Policar, de 250 habitantes, la bodega García Martos tiene 6 hectáreas de vides repartidas entre los 1.164 metros de altitud y los 2.000. La bodega comercializa bajo la marca Vertijana y tiene capacidad para unos 20.000 litros. Bodega Jabalcón hereda el nombre del cerro que es visible desde toda la olla de Baza. La integran 17 productores, entre ellos, Rafael Azor, que desde 2002 se dedica a la vid de forma profesional. Pero no es un recién llegado. En su finca tiene tinajas de barro con inscripciones del año 1158. Igual ocurre en muchas casas de Guadix. En Baza producen un vino joven que se llama Jabalcón, y que lanzarán esta Navidad. Y un blanco, Benzalema. Crianza todavía no han comercializado, pero tienen en barricas un tempranillo con cabernet y garnacha.